De vuelta a Tokio

Desde que he vuelto a Tokio no deja de invadirme esa sensación de que este es el lugar donde quiero pasar una buena temporada.
Me siento tan feliz aquí…
Ya se que no es lo mismo estar de vacansu que trabajando, tampoco lo es en mi ciudad.
También se que aquí siempre serás un gaijin, o sea un extranjero y muchos japoneses aunque parezcan tan amables son bastante racistas en esto.
Pero me da igual, acepto el reto. Acepto, a que me integro y que aprendo japones de una vez por todas…
Me fui con penita de Naha porque los días transcurridos en Okinawa fueron muy buenos, pero volvía a una de mis ciudades preferidas, al gran Tokio y esta vez me alojaba en mi barrio preferido: Asakusa.
Coger la Ginza line y escuchar como la megafonia dice: sugi ha Asakusa Asakusa, me produce un subidón de alegría de nuevo.

Como para variar llego antes de la hora del check in, dejo las maletas en el hotel y me voy a dar una vuelta y a comer algo.
El barrio esta como siempre, abarrotado, de turistas mezclados con japos, comprando dulces, recuerdos, fotografiándose bajo el Kaminarimon (que por cierto estaba en obras), y yo me mimetizo con ellos, mientras un sol radiante me acompaña también hoy.

En seguida voy a zanjar el pequeño antojo que tengo de pescado crudo desde Ishigaki.
Voy a un kaiten sushi y empiezo a desquitarme.

Me encantaría que en Barcelona hubiera un kaiten de verdad, con este sistema de platos de colores según precio, y con pescado rico. Yo creo que tendría éxito, yo al menos iría a menudo.

Cuando me quedo saciada de sushi voy a hacer el check in y pienso que hoy me quedaré por el barrio, así que doy una vuelta cruzando el rió Sumida en dirección a la Tokio sky tree.

Me encanta esta torre sobretodo cuando se ilumina al anochecer.
Paseo entre gente del barrio, ya que en esta zona hay bastante menos turistas que en la del Kaminarimon.
Luego entro a refrescarme un rato en un centro comercial debajo de la torre.

Me encantan las secciones de las plantas bajas, las depachinka, llenas de tiendas de alimentación. Ya no solo lo rico que esta, sino lo bien presentado que esta todo. Realmente si mi estomago no tuviera un capacidad limitada, en Japón estaría comiendo todo el día.
Por confusión tomo una escalera mecánica me lleva a una terraza. No hay apenas nadie, suena una música relajante, y me siento un rato a ver la ciudad.

Regreso al hotel que aunque Naha esté cerca (2,30h de vuelo) estoy cansadita por el vuelo y el madrugón.
Esta noche ceno oden del combini.

Me voy a dormir contenta por saber que aún me quedan unos días más en Tokio.

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s