Conociendo las islas Yaeyama desde Ishigaki

Ishigaki es la isla más “importante” de las Yaeyama, ya que es desde donde salen todos los barcos para visitar el resto de islas.

Por eso la escogí como centro de operaciones, y aunque tampoco he visto más que la zona del puerto, he de decir que no me ha apasionado esta isla en sí. Ahora diré mis razones.

Tampoco soy muy objetiva ahora mismo ya que mientras escribo esta entrada estoy un poco disgustada. Por que? Lo contaré en la última reseña de estas islas para respetar el orden cronológico.

El vuelo desde Naha pasó super rápido, apenas hay 50 minutos hasta aquí y volé por primera vez con ANA, que la verdad es que genial. A parte de que te entra gratis facturar una maleta de hasta 20 kgs, durante el vuelo te ofrecen bebida, un te o cafe si quieres, el avión era confortable, muy bien la verdad.

Cuando llegué al hotel de Ishigaki era demasiado pronto por lo que hasta las 11 no podía hacer el check in. Me fui a dar una vuelta ya que tampoco tenía muy claro que hacer ese día.

La primera cosa que noté es que hacía un calor horrible, mucho más que en Naha. Así que no apetecía mucho andar por la calle, quería meterme en algún sitio y huir del calor, pero es que estaba todo cerrado.

Así que fui a la zona del puerto y una encantadora trabajadora de la oficina de turismo me hizo un buen planning para 3 días que es el tiempo que iba a estar visitando esas islas.

Compré un pase para ferry de 3 días con el que puedes usar todos los barcos que quieras durante esos 3 días consecutivos. Como una especie de JR pass pero para barcos.

Así que con toda mi información sobre las islas me fui a hacer el check in en el hotel y luego a seguir descubriendo el pequeño pueblo de Ishigaki.

Una vuelta por el mercado de Euglena.

Y buscar un lugar para comer. Encontré este, muy recomendable, Amuritanoniwa.

El local era muy bonito, la pareja que lo lleva encantadora.

Y este toro toro curry estaba muy rico.

El plato consistía en unas verduritas, algas, etc, de estas islas, un huevo a la plancha, sobre una base de arroz y curry con la famosa ternera de Ishigaki.

Y continué paseando para bajar un poco la comida.

Un templo budista.

La campana de la paz.

Grabados en el suelo para recordar que es un lugar habitual para ver mantas.

De hecho es una de las cosas que me quedé con las ganas de hacer, nadar con las mantas. Pero me dijeron que había muy mala mar en la zona y que no había gran probabilidad de verlas, así que otra vez será.

Ya no podía más con el calor abrasador y me metí en este sitio.

Euglena Garden es un lugar donde tienen productos de Euglena, un alga que crece en los mares de Ishigaki y que como casi todas las algas tiene supuestamente, tropecientos beneficios para la salud.

Así que me tomé esta bebida hecha a base del alga.

Estaba curiosamente buena. Esto y el aire acondicionado a todo trapo me reconstituyeron.

Así seguí paseando hasta el atardecer.

Y terminé el día maravillosamente en el bar Taniwah, llevado por un divertido matrimonio de Tokio (la mujer sabe un poquito de español)

Había un concertillo de Jazz.

Había poquita gente, pero me encantó el ambiente familiar. Algunos estudiaban español, y lo pasamos muy bien charlando entre varios idiomas a la vez.

Y me invitaron a awamori, con chikuwasa (un cítrico de Okinawa del que también me he enamorado)

Y ya bien contenta me fui a dormir que el día siguiente me esperaba la adorable isla de Hateruma.

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