Japón 2017. Día 10: Nara y Kyoto. Kawamuramachi, Pontocho y Shijo dori

Hoy ha sido un día ajetreado. Primero no hemos cambiado de hotel, y luego hemos salido por patas para no llegar muy tarde a la excursión que teníamos planificada, Nara. Nara fué, junto con Kyoto, antiguas capitales de Japón. Tiene una cantidad importante de templos en buen estado, de entre los cuales sobresale el Toudai-ji. 

Este templo es famoso por la gran estatua de Buda (conocida como Daibutsu, vamos, de la misma forma que otros budas gigantes) y porque es la construcción de madera más grande del mundo, y eso que en la actualidad es un 33% más pequeño de lo que fué originalmente. 

Nara también es conocido por sus ciervos, que corretean libremente por el parque y persiguen a los turistas que les dan de comer, y mordisquean y golpean levemente con su cabeza a los que no les dan, a ver si cae algo (una patada de borrico es lo que les va a caer como me toquen!) Los ciervos son tesoro nacional de Japón y se les considera mensajeros de los dioses, mensajeros hambrientos, parece ser.

Esto va de la siguiente manera; el humano incauto va detrás de los ciervos para hacerse una foto, pero los ciervo no les hacen caso y se apartan. Entonces, el humano compra una chuchería para ciervos y entonces son los ciervos, a veces en manada, los que persiguen al humano, que ha de huir para que no le coman hasta los…cordones de las zapatillas. Me recuerda al chiste del argentino que se va a vivir Toronto.

Nara también tiene un enorme parque que hemos recorrido parcialmente porque, para no cambiar, hoy ha hecho un calor de espanto.

Así que, luego hemos decidido irnos a ver geishas. Hemos ido hasta Kawamuramachi, hemos dado una vuelta por esa calle y las contiguas, luego por Pontocho y hemos terminado por Shijo Dori. Esto que he escrito en tres líneas nos ha llevado toda la tarde, porque al ser vísperas del Gion había muchiiiiisima gente, tanta que no se podía andar. De hecho, a partir de cierta hora de la tarde han cortado algunas calles para que pudiera pasar la gente. Luego por la tarde, algunas calles se han vaciado un poco, pero otras, seguían con el gentío.

Y en todo ese rato, no hemos visto ninguna Geisha, Maiko o sucedáneo. A lo mejor se han ido a otra parte, con tanto agobio de gente. Le preguntaré al argentino de Toronto a ver si las ha visto…

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