Japón 2015, día 1: Salimos camino del país del sol naciente

Pues ya estamos en camino del aeropuerto, en el taxi del cuñaaaaaoo de Ruben, un compañero de trabajo, que ataviado con sus gafas deportivas nos lleva a la T1 del Prat. No corras macho que la tarde es joven y queremos llegar a Osaka! Pero no, no corre, es un taxista prudente (parece que aún quedan, si) Ya hemos llegado al aeropuerto a ver donde está Turkish. Repetimos compañía respecto del año pasado, nos causó muy buena impresión, pero esta vez no vamos a estar 8 horas en Estambul por el transbordo.

Ya hemos encontrado Turkish, no han empezado a facturar aun. Hacemos cola, cola por decirle algo, todos apelotonados como abejas en enjambre (y hablo con conocimiento de causa), mientras un “currito” del aeropuerto se dedica a poner las barreras para empezar a facturar.
Finalmente empiezan a facturar, y ante mi sorpresa, no hay codazos y sprints como en la salida de un gran premio de moto GP. Han puesto tres apartados, los de bussiness, los del self-checkin y el resto. Nosotros estamos de los primeros, ya casi nos va a tocar, y en eso que viene un personaje “rebotado” de la cola del self-checkin y se pone delante nuestro. “I have fjfbdjfkbdifbfk”… no se que ha dicho, pero que he interpretado como un “que estaba en aquella cola del self-checkin donde sólo había tres personas, a ver si me colaba, pero me han pillao con el carrito del helao y como soy el guiri más chulo del lugar me cuelo aquí, pringao”. Lo de pringao es una licencia mía, pero juro que su frase original la ha acabado con algo terminado en “gao”. Pues nada, aún con la cara descompuesta intentando averiguar que ha dicho el espabilado, cuando el trabajador del mostrador de Turkish se levanta y dice “hey you míster, to the end of the queue please”. El espabilado se hace el sueco (y a lo mejor lo es, rubito y tal tiene pinta), y el del mostrador contraataca “hey, you, to the end of the queu, go NOW”, y el “sueco” balbucea algo parecido a “But But” pero emprende el camino al final de la cola. “Tendrá cara el tío, para cara él cara yo, morro tendrá el tío…” le interpela en un perfecto castellano castizo el del mostrador. Ole tu!
Hacemos el check-in. Le explico a la amable señorita de Turkish que mi compañero ha de moverse continuamente en el avión por causa de una lesión, si es posible que nos asigne los asientos junto a las puertas de salida (y así de paso estamos más anchos jijiji) y nos dice que esos asientos sólo los puede ocupar alguien que pueda moverse rápido. Oiga señorita, que aquí mi amigo, con la motivación adecuada, salta como un tigre en celo sobre su presa, a ver, que se ha de ir moviendo de vez en cuando, no que no pueda moverse. Finalmente nos asigna asientos junto a la puerta (bien), y pasamos la seguridad sin mayor inconveniente. Miedo tenia de que aquí mi compañero “ironman” hiciera saltar las alarmas del detector, pero no ha sido así. Hacemos un bocata antes de entrar en el avión. Ey, mira, mira, ahí esta el “sueco”, seguro que se ha colado haciendo la cola del water también, jijiji.
Ya estamos dentro del avión. Vaya con los asientos, dos asientos en medio del hueco de la salida. Como taburetes que se añaden a la mesa en una reunión familiar porque los primos del pueblo han decidido finalmente venir, o los taburetes de los niños que se portan mal, ahí aislados…en fin. Nos dan unos auriculares para escuchar lo que queramos mientras volamos. Y mis asientos que! Que majos estos de Turkish. Minutos después de despegar, nos traen la cena, pollo a la parrilla, con arroz y verduras, pan, galletas, algo parecido al queso “Filadelfia” y unas tostaditas insulsas (lo único, lo demás todo muy bueno) y para beber, un vaso de agua con gas (si, agua con gas, mira que nunca la tomó, pero esta vez me apetecía) Y como la selección de películas no me convence, me pongo a escuchar música.
Por fin hemos aterrizado en Estambul, los asientos no estaban tan mal, al menos nos hemos podido mover con libertad. Son las 22h hora local, no tenemos hambre y tenemos que ir haciendo camino a la puerta de embarque para Osaka. Bajando del avión nos llevan en autobús a la terminal. Nos ha tocado el autobús de Abdulah el fiestero, nos lleva con música disco a la terminal. Este empieza pronto la noche de fiesta del viernes…

No me gusta el aeropuerto de Estambul, al menos lo que he visto. Afortunadamente el embarque será pronto…pero que largo se hace y cuanto sueño tenemos…
No recuerdo como hemos llegado al asiento del avión, pero aquí estamos. Ahora a dormir todo lo que se pueda.

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