Roma día 2/3

Nos hemos levantado a las 7:30h, cansados del viaje y de las visitas de ayer. La mini-nevera de la habitación hace un ruido, y aumenta la sensación con el silencio de la noche. Vamos a recobrar fuerzas con el desayuno que nos ofrece el B&B Etere in Prati, pastas, pastelitos, tostadas con mantequilla y mermelada, huevos duros, zumos y café recién hecho. Salimos inmediatamente después, nos espera un día duro; para empezar las ruinas de la antigua Roma: el Coliseo, el Palatino, el Foro, el Circo Maximo y demás “piedras”. Usamos el metro para llegar a la parada de Colosseo en la linea B, la azul. Curiosamente, Roma solo tiene dos lineas de metro, la A (naranja) y la B (azul), algo que choca bastante si hablamos de una capital Europea. Lo compensa con lineas de autobús y tranvía. Cuidado con el intercambio en la estación de Termini, los ladrones se reúnen en las zonas de aglomeración de gente y hacen su agosto, así que, mochilas delante y todo bajo control, y si veis una pareja (dos hombre o dos mujeres o un hombre y una mujer), una con un bolso y la otra con una chaqueta en las manos, que se van fijando en las bolsas, poned unos metros de por medio.

El Coliseo y el Palatino están el uno muy cerca del otro, da igual por donde se empiece. El Palatino y el Foro Romano forman un único recinto a visitar. Decidimos empezar por el Coliseo, así que toca hacer cola para obtener los tickets de entrada; pero hay dos colas, una para los que ya tienen el ticket (la cola de la izquierda) y otra para lo que han de comprarla (la de la derecha). Nos toca esperar casi una hora para obtener la entrada. De haberlo sabido, hubiéramos obtenido la entrada en el Palatino, ya que se forma menos cola. Aquí es cuando entra la picaresca latina, el saber hacer las colas, dividirse y luego reagruparse. Los Italianos son maestros, pero los de la península no nos quedamos atrás, jejeje.

Unas cuantos cabreos después, estamos dentro del Coliseo, te das cuenta de la grandiosidad del monumento y te llegas a imaginar como fue utilizado en su tiempo, ya que está muy bien explicado y representado en las maquetas y dibujos que están repartidos por el monumento. La audio guía también ayuda, aunque para lo que cuesta se me antoja que hay pocas explicaciones. También desde el Coliseo se pueden obtener muy buenas vistas del arco de Constantino, que está situado pegadito al Coliseo.

La siguiente parada es el conjunto del Palatino y el Foro Romano, situados en un recinto al que se accede subiendo por una calle muy cerca del Coliseo, no tiene pérdida, solo hay que seguir al gentío que forman una linea como las hormigas que van al hormiguero. Una vez dentro (el audio guía del Coliseo no sirve, y me arrepiento no haberlo tenido aquí) es como un parque con ruinas diseminadas por toda la extensión. En un extremo, visto desde una zona elevada dentro del Palatino que hace de mirador, se puede ver el Circo Maximo fuera del complejo; te lo has de imaginar, porque lo único que se ve es una explanada de unos 500m. Esta zona esta cerca de las ruinas del Hipódromo de Domiciano. Desde ahí se puede seguir para llegar a un jardin desde donde se puede divisar toda la zona baja del complejo, donde encontramos el Foro, la via Sacra, el arco de Tito, el arco de Severo Séptimo y la impresionante ruina de la basílica de Majencio y Constantino.

View this post on Instagram

#fororomano

A post shared by David J. (@defiledj) on

Tanto andar nos ha entrado hambre, salimos del complejo y subimos a la plaza del Campidoglio, en la cima Capitolina, con la réplica de la estatua de Marco Aurelio situada en medio (la original está en el museo) Uno de los edificios es la actual sede del ayuntamiento de Roma, y en una de sus esquinas se encuentra una copia de la estatua de la Loba Capitolina.

View this post on Instagram

#lobacapitolina

A post shared by David J. (@defiledj) on

Como el tiempo nos está respetando, decidimos comprar una una ensalada y comerla en los escalones de la escalera que sube a la plaza del Campidoglio. Justo salimos del super con la ensalada, y empieza a llover, vuelve el mal karma del primer día, ahora toca buscar una zona a resguardo. Encontramos una zona resguardada cerca de la entrada de una iglesia.

Después de comer un poco nos ponemos de nuevo en marcha, por la cercanía, pensamos en que podemos ver la Bocca della Veritá. Nos dirigimos a la iglesia de Santa María de Cosmedin, ya que en el exterior de una de sus paredes es donde se encuentra. Cuando llegamos, no nos deja de sorprender la cola que hay para hacerse una foto metiendo la mano por la boca de la máscara. Pasamos, y entramos en la iglesia donde se encuentran las catacumbas (vale 1 € entrar) Al principio no nos llama la atención, hasta que el chico que está al cargo de la entrada no dice que aparece en un libro de Matilde Asensi, el último Catón. Buena publicidad, pero os podéis ahorrar la visita, es un sitio pequeño y oscuro que en menos de 1 minuto se puede ver.

Decidimos volver sobre nuestros pasos para ver el monumento a Victor Manuel II, que acoge la tumba al soldado desconocido, y de aquí a la Fontana di Trevi. En el camino nos cruzamos con la de columna de Trajano. Ese día, la Fontana di Trevi estaba en reparaciones, no tenía agua y estaba cubierta en su mayor parte por andamios. Hicimos cola para verla desde mas cerca porque la cola avanzaba rápido (los policías te “invitaban” a avanzar sin detenerte demasiado, una foto y listo), con lo que nos dejó una mal sabor de boca y nos tuvimos que imaginar como sería sin esos andamios.

View this post on Instagram

Monumento a #victormanuel

A post shared by David J. (@defiledj) on

Como el día anterior no pudimos ver el Panteón por dentro, nos dirigimos a el. La cúpula, enorme, mayor que la basílica de San Pedro, tiene un agujero en el centro por el que entra la luz e ilumina todo el interior, espectacular.

View this post on Instagram

#panteonroma

A post shared by David J. (@defiledj) on

Continuamos la ruta para dirigirnos a la Piazza Spagna, atestada de gente, y aún así con encanto. Un último esfuerzo para terminar las visitas del día, relajarnos un poco en el parque de la villa Borghese, desde donde pudimos obtener unas buenas vistas de la ciudad y de la Piazza del Popolo.

View this post on Instagram

#piazzadelpopolo Roma

A post shared by David J. (@defiledj) on

Menudo palizón, ya es tarde, vamos a cenar, pero como hemos utilizado el metro, ahora subiremos a un tranvía. En esta ocasión escogemos un restaurante cercano al B&B, porque estamos muy cansados, el restaurante Osteria dell Angelo. Aunque al mediodía sirven también con carta, por la noche solo hacen menú, dos menús, uno normal de 25€ y otro de 35€. En nuestro caso escogimos el de 25€ con entrantes, primero, segundo, acompañante y postre. Y entonces empezaron a  llegar los platos. Los entrantes eran propiamente platos por la cantidad de comida. El primer plato muy generoso. Después del primero ya no podíamos seguir comiendo, todo un reto tastar el segundo y el acompañamiento. El postre ni lo probamos, no había sitio. El detalle curioso del restaurante, al ver que éramos de Barcelona nos cambiaron de camarero por uno que hablaba Español, o eso decía, a mi me sonaba a Italiano hablado deprisa.

View this post on Instagram

#tranviaroma

A post shared by David J. (@defiledj) on

View this post on Instagram

#osteriadellangelo

A post shared by David J. (@defiledj) on

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s